Page 40 - Hijos del dios binario - David B Gil
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No  pasó  mucho  tiempo  antes  de  que


           descubriera que había alguien más a bordo, pues,


           apenas  hubo  cerrado  los  ojos,  le  saludó  una  voz


           familiar.  Levantó  la  vista  y  se  encontró  con  la



           adusta presencia de Solomon Denga.


                  —Supongo  que  no  vamos  a  Londres  —dijo


           Daniel por todo saludo.


                  —Me temo que no —confirmó su interlocutor,


           que ya tomaba asiento frente a él—. Nos dirigimos


           a Sognefjord, al oeste de Noruega.


                  —Ajá, así que ahora voy a Noruega. Creo que



           solo llevo manga corta en el equipaje, y no me diga


           que no me preocupe por eso.


                  Denga se permitió un amago de sonrisa. Ahora


           que  había  conseguido  lo  que  quería,  parecía


           encontrarse más relajado.


                  —Inamura‐san  pasa  las  vacaciones  de  verano


           en el fiordo. Nos está esperando allí.


                  —Todo  esto  debe  ser  culpa  mía  —ironizó


           Daniel—,  quizás  fui  demasiado  ambiguo  durante



           nuestro encuentro.


                  —Lamento  esta  situación,  señor  Adelbert.  —


           Denga  unió  la  punta  de  sus  dedos  en  gesto


           asertivo—. Espero que comprenda que esto es tan


           inusual  para  nosotros  como  para  usted,  pero


           Inamura‐san                   insiste           en        verle.           Se        muestra




                                                                                                             40
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