Page 35 - Hijos del dios binario - David B Gil
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impenetrables gafas de sol, y preguntar:


                  —¿Qué viaje?


                  —Trabajo  en  la  flota  privada  del  señor


           Rosesthein,  nos  ha  pedido  que  le  llevemos  a



           Londres.


                  —Ayer  realicé  mi  entrega  según  lo  acordado.


           ¿Acaso hubo algún tipo de problema?


                  —No  sé  nada  de  eso,  señor  Adelbert.  Solo  sé


           que  me  han  pedido  que  lo  acompañe  hasta


           Londres.  —Ni  siquiera  era  una  propuesta,  habían


           dispuesto las cosas por él.



                  —Señorita Clarice...


                  —Clarice solo, por favor.


                  —Clarice, aunque la propuesta de ir con usted


           a  cualquier  sitio  pueda  parecerme  tentadora,  no


           tengo  ninguna  intención  de  realizar  un  vuelo  de


           diez horas hasta Londres para atender otro asunto


           de  Rosesthein.  De  hecho,  pensaba  comenzar  hoy


           mis vacaciones.


                  —Creo  que  no  me  ha  entendido,  señor



           Adelbert.  El  señor  Rosesthein  quiere  reunirse  con


           usted  en  persona.  —Y  recalcó  las  dos  últimas


           palabras.


                  —¿Rosesthein quiere verme? —No pudo evitar


           el tono de extrañeza, pues aquel hombre tenía fama


           de ser una persona sumamente discreta. De hecho,




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