Page 33 - Hijos del dios binario - David B Gil
P. 33
—¿Está de broma?
El librero torció el gesto.
—¿Le parezco una persona que bromea? El
libro es para alimentar mi librería y los cincuenta
dólares para alimentar a mi familia. Es un buen
trato.
—Veinte dólares serán suficientes para
alimentar a su familia.
—Tengo seis hijos.
—Treinta dólares, y me iré sintiéndome
estafado.
El viejo dibujó una peculiar sonrisa, apiñada
como los estantes de su librería.
—De acuerdo, treinta y el libro.
Daniel terminó por sonreír también mientras el
librero programaba el cargo. Este apareció
resumido en la pantalla de su móvil y Daniel
aceptó el pago con su huella.
Se despidió y dejó atrás el olor a papel para
regresar a la asfixiante atmósfera de Delhi.
El vestíbulo del Lilat Hotel era una mezcla
indecisa entre el estilo victoriano original y cierta
vanguardia trasnochada que había impuesto una
serie de peajes al buen gusto, como las lámparas de
33

