Page 839 - Hijos del dios binario - David B Gil
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activistas que ahora la seguían en foros y redes
sociales… Como siempre, fueron conversaciones
cómplices, incluso cálidas, pero cuando por fin
pudo retirarse se sentía agotada y aturdida. Una
sensación familiar en los últimos meses.
Bajó al bar que había junto al vestíbulo del
edificio. Procuraba evitar los lugares de copas tras
sus intervenciones públicas, pues siempre había
algún rezagado que sentía la necesidad de invitarla
y flirtear con ella, pero aquella noche le temblaba el
pulso, quizás porque la confrontación dialéctica la
había afectado más de lo que pensaba, y se dijo que
un whisky podría ayudarla a conciliar el sueño.
El local, pese a estar encastrado en el sofisticado
edificio de líneas curvas que servía de sede a la
agencia de noticias, mantenía la preceptiva
decoración de un clásico pub inglés. Se sentó a la
barra y llamó al camarero. Este aún no había
acudido cuando alguien ocupó el taburete junto a
ella:
—¿Puedo invitarte a una copa?
«Cuánta originalidad», pensó, mientras se
giraba hacia su poco inspirado pretendiente. Ya
tenía la negativa en los labios cuando debió
separarlos en un gesto de sorpresa.
—¡Daniel! ¿Qué haces tú aquí? —preguntó con
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