Page 19 - KABASH BASICO
P. 19

KABASH

¿Qué dificulta la meditación?:

1) La autoestima
Como hemos visto anteriormente, muchas veces no conseguimos un buen resultado de la meditación
porque no creemos en nosotros mismos; tenemos una baja autoestima. La mente, lo que pensamos de
nosotros mismos, es muy importante.
El primer paso es meditar y tener fe en sí mismos, en su fuerza interior.
La autoestima es una base sólida para alcanzar la victoria, incluso más importante aún: la victoria sobre
sí mismo, lo que se reflejará en todos los planos de la vida!
Así, con el más profundo deseo de tener fe en sí para confiar en su fuerza y en su capacidad, delante de
la luz del sol o de una vela, medite: AVUNT

2) Influencias Negativas
Somos energía, por lo tanto el desequilibrio de nuestra aura de refleja en todo nuestro ser, incluso en
nuestra mente, afectado nuestra voluntad y nuestra concentración.
A veces sentimos la necesidad de meditar pero no conseguimos vencer la falta de ánimo o comenzamos
a meditar y sentimos que nos falta energía para iniciar el proceso; o, incluso meditando, percibimos una
falta de concentración que no es normal.
En estos casos, podemos estar negativos y debemos tratar primero de equilibrar nuestra energía
“limpiando” el exceso de cargas negativas que vamos acumulando por diversos motivos.
En cualquier horario o posición, podemos meditar para equilibrar nuestra energía, ayudar a equilibrar la
energía del grupo con que estamos conviviendo y también del ambiente:SHOJEN LOJ

Ahora estamos preparados para trabajar en profundizar nuestra meditación y alcanzar buenos
resultados.
Así, debemos entender que iniciamos un proceso que con la práctica nos ayudará a meditar cada día
mejor.
Por lo tanto, debemos también prestar atención a algunos aspectos de nuestro desarrollo:

I) Ejercicios de concentración

Podemos disciplinar nuestra mente a través de simples ejercicios que nos ayudarán a obtener mejor
concentración para aprovechar al máximo la fuerza de la Dabraká.
Será más fácil lograr poner la mente en “blanco” para concentrarnos en la Dabraká se aprendemos a
alcanzar ese estado y practicamos con frecuencia. Por lo tanto, debemos comenzar con estos ejercicios
con una vela encendida:
1) En un ambiente oscuro, nos sentamos delante de una mesa sobre la cual tenemos una vela
encendida, a la altura de nuestros ojos a una distancia de nuestro cuerpo equivalente a la medida del
brazo. En silencio, miramos fijamente la vela. Al rato podemos percibir que los pensamientos van
desapareciendo y que nuestra mente empieza a quedar en “blanco”.
2) En la misma posición, nos concentramos en la llama de la vela y al rato veremos la llama de la vela
dividida en dos.
3) Aún en la misma posición, colocamos sobre la mesa dos velas de la misma altura y separadas entre si

                                                                                                                             19
   14   15   16   17   18   19   20   21   22   23   24