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KABASH

EL CONCEPTO DE AURA

Desde el Antiguo Egipto hasta nuestros días, diversas civilizaciones y culturas manifestaron sus
conocimientos sobre la existencia de energía en el ser humano. Muchas personas fueron perseguidas o
condenadas por ello. Por el contrario, otros fueron distinguidos por su gran sensibilidad frente a las
“manifestaciones divinas” y por su gran capacidad de ayuda.
A través de diferentes palabras o símbolos, fueron muchos los que a lo largo de la historia se referían a
ese “brillo”, esa “luz”, esos “colores” que emanan de todo ser vivo.
Los cristianos representaban esa luz en las aureolas de los santos, ese brillo dorado sobre las cabezas de
las figuras consideradas más elevadas espiritualmente.
Dentro del judaísmo se conocen las dos franjas de luz que sobresalen de la frente de Moisés. Los Judíos
Kabalistas hacen referencia a la Shehina, considerada como la belleza y la fuerza que emana de Dios y
del espíritu del hombre. Como dice la biblia: la “Luz de Dios”.
Muy próximo a ese concepto está lo que los antiguos egipcios llamaban de Shehin o Shehika; palabra
que se refiere al planeta Mercurio, considerado por los egipcios el astro de mayor importancia para el
aura, como el astro que rige el equilibrios por ser lo más próximo del sol – el centro de vida y de energía
para nuestro mundo.
A través del tiempo, se transmitió esa esencia mística que llega hasta nuestros días como Aura. Para el
hombre primitivo, los fenómenos no tenían una explicación lógica, siempre se atribuían a lo
desconocido, el mundo trascendente. Hoy, gracias a la invención de la cámara Kirlian, hasta la propia
ciencia ha reconocido la existencia de lo que frecuentemente llamamos campo bioenergético. Ya no se
consideran delirantes aquellas personas que hablan del brillo, de la luz de los colores que rodean a los
seres humanos.
Sin embargo, aún falta mucho para que la ciencia aprenda a pesar de sus avances tecnológicos.
Qué es el Aura?
Es la energía de nuestra vida. Representa nuestra alma, nuestro plano espiritual, psíquico y físico. Sin
aura, es decir, sin energía, no hay vida. Aún más que eso; los Sacerdotes Hierofantes del Antiguo Egipto
enseñaban que en todo existe aura; incluso una piedra tiene aura. Consideraban la existencia de
diferentes auras correspondientes a diferentes formas de la naturaleza; por eso, el aura de un ser
humano no es igual a la de una roca o a la de una hormiga.
Cuál es la explicación que damos a ese fenómeno?
Es el resultado de desprendimiento de energía. Por ejemplo, el brillo del sol proviene de su constante
desintegración que libera energía. Si quemáramos un pedazo de pan, este de desintegrará y gracias a
eso, habrá luz. Por eso, lo que se desintegra genera luz.
Pensando de esta forma, podemos entender que el campo bioenergético es el brillo, la luminosidad
resultante del desprendimiento de energía.
De acuerdo al concepto de que el hombre es un microcosmos que corresponde a un macrocosmos de la
misma forma que la desintegración permanente del sol produce una emanación de luz y calor que
posibilita nuestra existencia, también cada cédula que muere en el cuerpo libera una energía de vida.
Podemos pensar que el brillo del sol es fruto del proceso de su muerte, la misma causa del brillo que
emana de los seres humanos: cada célula que muere libera energía vital. En nuestro organismo, en cada
instante, mueren y nacen millones de células. Nacimiento y muerte. El ciclo de vida que se renueva sin

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