Page 619 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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  “Lo que falta es la organización y comunicación con los talleristas porque muchas veces
                   coincidimos en los horarios de clase y siempre alguna queda sin darse”


                      Scarfó (2014) dirá que la función docente es un trabajo sujeto a determinadas condiciones
               materiales que definen y enmarcan las interacciones, caracterizado por un conjunto de saberes previos
               y otros que se dan en el “territorio”. La formación y la selección de los docentes para desempeñarse
               en contextos de encierro han privilegiado sólo una de las tareas de las tareas pedagógicas, “el dar
               clase”, olvidando o dejando de lado en términos de curriculum nulo, la práctica social integral. Es por
               esto necesario considerar la complejidad del rol docente educador en estos contextos en particular.
               Parafraseando a Scarfó (op. cit) el educador se encuentra entre la cárcel y el derecho a la educación,
               con un rol y un trabajo específico que es llevar el proceso de enseñanza y aprendizaje hacia las
               personas privadas de libertad en conflicto con la ley.
                      Siguiendo  a  Dicker  y  Terigi  (1997)  la  formación  del  educador  debe  dar  cuenta  de  las
               condiciones  de  su  apropiación  desde  la  perspectiva  de  quien  aprende  (en  este  caso  un/a  joven  o
               adulto/a privado/a de su libertad), y las características de las situaciones específicas en que tendrá
               lugar  la  enseñanza,  en  función  de  los  contextos  concretos  de  actuación  (en  este  caso  la  cárcel  o
               “institución total” o cerrada).
                      De acuerdo con Maeyer (2009), la educación de personas privadas de su libertad puede ayudar
               a revertir las concepciones y prácticas carcelarias y aportar elementos para que puedan sobrellevar su
               vida  en  prisión  y  desarrollar  algunas  alternativas  para  una  inclusión  social  posterior  menos
               desventajosas.
                      Como lo expresan García, Vilanova, Del Castillo y Malagutti (2007), la institución penitenciaria
               es el marco en el que se produce la oferta educativa, por lo que sus disposiciones normativas condicionan
               la organización de la escuela.
                      En el caso del centro Roca los docentes expresaron con total libertad sobre las condiciones
               para organizar la oferta educativa:
                   “No hay una partida presupuestaria para educación dentro del Roca, a pesar de que, si hay plata,
                   no está contemplado en el presupuesto del Roca”

                   “Llegó la mitad del material que solicité. Para mí es una burla, pedí 2 bolsas de yeso de 40 kg, pero
                   me mandaron 2 kg de yeso. Con los moldes me pasó lo mismo, sólo un molde está en condiciones
                   para hacer imanes con los chicos”

                   “Con la idea escuela común no sé si va a funcionar, porque soy docente pero también señora de
                   limpieza porque cuando llamo al personal no está y tengo que limpiar cuando termina la clase”

                   “Los arrestos no están divididos por nivel educativo. Depende del comportamiento de cada chico”


                   “Yo traigo los materiales, los lápices, las hojas porque dicen que no hay presupuesto”

                   “Para dar clases los saco por sector. Debería poder sacar a los chicos de acuerdo al nivel, pero por
                   la violencia y las peleas no se puede”

                      La escuela tiene que mostrar y constituirse en un espacio y un tiempo para vivir la experiencia
               “otros mundos posibles”, incluso en el encierro. La forma en que los docentes miren a sus estudiantes
               en estos contextos implicará la toma de posición político pedagógica respecto a su rol y al lugar de
               los estudiantes como sujetos de derecho o en su defecto lo contrario.
                      Muchos  adolescentes  ven  en  sus  docentes  representantes  de  la  sociedad  que  en  algún
               momento los excluyó, por lo tanto, es menestar mostrarles a sus estudiantes el derecho a participar,

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