Page 620 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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a construir colectivamente lo que deseen aprender y discutir sobre las normas que comprendan su
finalidad. Que tengan la posibilidad de ser ciudadanos participantes de las decisiones que afectan su
vida cotidiana (en este caso estar en un instituto de menores privados de su libertad), y que puedan
enfrentar de manera crítica y creativa los problemas del quehacer cotidiano.
Respecto a los jóvenes, pude tomar algunas reflexiones sobre su postura respecto al lugar
donde se encuentran, el lugar que ocupan ellos, a la mirada que tienen de sus docentes y lo que les
significa estudiar dentro del centro Roca:
“Yo esta noche me ahorco, va a ver una muerta hoy. Estamos todos alterados”
“No quiero ir al taller porque el profe es puto, quiere que hablemos como él, nos corrige cuando
hablamos y dice que si no hablamos como él nos tenemos que ir al sector”
“Yo no quiero decir que me siento mal, sino me llevan al Obarrio (hospital psiquiátrico) y me
pichicatan, me drogan y estoy atontado”
“Nelson, Gabi, David y Alejandro son operadores piolas, no son ortivas como Damián”
“¿Qué te hacís el psicólogo vo? (referido a un tallerista)
“La onda es robar”
“Yo le robo a la gente que tiene plata, no a la gente pobre, la gente con plata se vuelve a comprar
lo mismo que le robo”
En uno de los talleres se propone como actividad grabar unos spots para dar un mensaje a los
chicos que están afuera para que no cometan los mismos errores. De esta actividad queda grabada
en voces de los adolescentes: “no anden machao en la calle”, “no anden peleando en la calle”, “este es
un mensaje de los pibes del Roca”
Toda acción educativa refiere a sujetos con historias personales y colectivas por las que
atraviesan inmersos en un contexto determinado. Conocerlos y reconocerlos es una tarea
fundamental para la acción educativa y al mismo no debemos olvidar que los docentes somos sujetos
atravesados por múltiples factores, con prejuicios y concepciones acerca de nuestros estudiantes.
Es relevante evitar la infantilización de los estudiantes, habilitar y facilitar la palabra de cada
uno de ellos, hacerles saber que todos saben algo y que podemos aprender de ellos. La educación en
contextos de encierro parece enmarcarse –y agregar un elemento más– a la complejidad de abordar
una subjetividad que necesita del encuentro con el “otro, un encuentro que posibilite y no que impida,
una palabra que pueda ser compartida y no excluida, un encuentro donde el “otro” no sea el
“diferente.
Conclusiones
Si se busca que la educación en cárceles y en institutos de menores en conflicto con la ley
tenga calidad educativa real y transformadora sin lugar a dudas debe contar con una plantilla docente
consecuente con una educación democrática y emancipadora al menos desde el comienzo de su
realización, esto es una formación docente basada en una Educación en Derechos Humanos que
comprende que los adolescentes se encuentran privados de su libertad pero no de los otros derechos,
una selección y designación docente basada en la legalidad, la ética y excelencia académica y de una
institucionalidad escolar consecuente con los valores democráticos de igualdad y equidad.
Analizar las prácticas educativas requiere tener en cuenta que ellas están condicionadas tanto
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