Page 625 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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La mayoría de los participantes presenta baja inserción en el mercado de trabajo formal y
escaza trayectoria en la educación formal o trayectorias alternativas que no es demandada por el
Mercado.
Por las condiciones de informalidad, han generado distintas estrategias y saberes para la
subsistencia Tienen una historia de producción de saberes individuales y colectivos para la
subsistencia que en muchos casos son reconocidos y rescatados por el Movimiento y en muchos no
son visibilizados e incorporados en las prácticas.
Hay saberes, incluso académicos que no logran tener inserción en los movimientos: es el caso
de estudiantes de Economía, administración de empresa, turismo que no logran ser contenidos o
desarrollados en el contexto del movimiento.
En este sentido nos planteamos ¿Cómo articularíamos los saberes de todos en los Movimientos?
Sobre los Sentidos otorgados al Trabajo y Empleo:
Si bien en el discurso existe una valoración de todos los trabajos, conviven formas
tradicionales en las que algunos realizan tareas manuales y otros intelectuales siendo los últimos los
que tiene mayor incidencia en la toma de decisiones.
Hay cierta distinción entre grupos divididos por sectores: donde algunos asumen más la
función de fuerza de choque, estando obligados a la participación en el piquete y menos obligados a
la contraprestación de otras prácticas; mientras que otros grupos tienen más la función de decisión
política, participando sólo en espacios de decisión y en el piquete y un tercer grupo, con saberes
específicos tienen una mayor participación en la contraprestación de un espacio definido de Taller.
Al interior del movimiento hay un cuestionamiento permanente a las prácticas de trabajo de
la cultura dominante, se cuestiona el modo de producción capitalista y la cultura de consumo. Se
sostiene la necesidad de generar manifestaciones locales que rescaten las expresiones de los pueblos
originarios, el respeto al medioambiente y a la Pachamama. Estas expresiones se sostienen en actos
y eventos, pero en muchos casos, no logran articularse en los espacios destinados al Trabajo y Empleo
dentro del Movimiento.
Los espacios en todos los casos son definidos por los participantes como espacios que reúnen
militancia y el trabajo.
No siempre se diferencia al trabajo del empleo, se reconocen como espacios de trabajo
aquellos ligados a la condición de empleados y no así otros espacios como las asambleas, las
reuniones, los espacios de formación política, las marchas entre otros; si bien se sostiene desde las
asambleas que los militantes/educadores tiene que cumplir horas de talleres, presencia en
asambleas y marchas.
La lucha por lo que denominan “trabajo genuino”, en muchos casos tiene la intención de un
empleo tradicional, ser explotados bajo las reglas de empleador empleado. Muchos de los reclamos
bajo esta consigna se terminan cuando se consiguen Planes Sociales y otras se vuelven con las manos
vacías. En los movimientos se sostiene que lo que se consigue implica “haberle arrancado unas
migajas al Gobierno”, hay conciencia de que lo que se está consiguiendo tiene rasgos de precarización.
Como parte de la lucha y las demandas al Estado, en los últimos años una parte de los militantes de
uno de los movimientos se han ido integrando a la planta funcional del Municipio Capitalino, pero la
gran mayoría se sostiene en condiciones laborales precarias.
Hay cierta contradicción entre querer ser empleados bajo las lógicas de explotación del
empleo tradicional y las posibilidades de generar espacios contrahegemónicos de trabajo.
Con respecto a las problemáticas de trabajo y la forma de organizarse en cooperativas, el MTK viene
elaborando diferentes documentos de coyuntura y tomando posición sobre la misma, un ejemplo de
ello es el documento elaborado el 25 de enero de este año:
Ni Clientes ni Criminales. En Lucha por la Dignidad.
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