Page 775 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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producción de conocimientos. Esta heterogeneidad social e institucional, interculturalidad y
comunicación intercultural (Mato, 2012) incluye diálogos entre las instituciones locales
participantes. Esta perspectiva implica entonces el análisis de las dimensiones “comunicación” y
“aprendizajes interculturales “.
A lo largo del tiempo y la historia misma, se instaló la idea que los pueblos originarios carecían
de conocimientos válidos y los mismos eran descalificados y discriminado por la sociedad
hegemónica, reproduciendo la escuela, los institutos terciarios o universitarios un saber dominante
que no incluía los saberes ancestrales de las comunidades originarias.
“La descalificación de los modos de conocimiento es resultado de la herencia colonial” (Mato
Daniel, 2008), donde el conocimiento circulaba en las academias, sin embargo, en la actualidad está
surgiendo movimientos indígenas que luchan por revitalizar los saberes ancestrales, a través de
reuniones comunitarias, creación de tecnicaturas y de espacios donde se desarrollan diversos
talleres de artes, etc.
Belli (2011) refleja la crisis de la Antropología Hegemónica, poniendo énfasis a los sujetos
que lucharon por sus derechos. La diversidad posibilitó la emergencia de movimientos sociales y
organizaciones de la sociedad civil que interpelan el sistema. En la misma línea Alabí (2011) describe
en un sugestivo trabajo, el desencuentro entre el discurso académico y el conocimiento menos
especializado, destacando la importancia de recuperar la cultura silenciada para reconocernos,
valorarnos y encender la sensibilidad patrimonial auténtica.
La tecnicatura de revitalización lingüística se centra en esta mirada, en una cosmovisión
guaraní, basada en el principio de la espiritualidad y en el buen vivir con la naturaleza “tecovekatu”,
donde todo lo que habitan en ella tiene vida. “Todos somos parte de naturaleza” y por esta razón el
Guaraní tiene un amplio respeto (yemboete) por el monte y está en constante búsqueda de la tierra
sin mal.
Esta filosofía de vida se encuentra reflejada en la simbología guaraní “Kara Kara Pepo”, donde
los principios, valores y pilares fundamentales de la cultura guaraní es la solidaridad (mborerekua)
entre hermanos para brindar apoyo mutuo a través del mboroau (amor) y la reciprocidad (yopoepi).
Esta cosmovisión se ve reflejada en diversas prácticas culturales que se practica en el instituto
intercultural, por ejemplo el trabajo con artesanías (elaboración de máscaras, tallados de figura de
animales), las cerámicas, los tejidos, además se hace presente en las danzas “Arete guazú”, en las
diversas leyendas (el colibrí, la luna y el sol, el maíz, etc), así también en el lenguaje, vestimenta
(tipoy), música (pin pin), las comidas, bebidas y diversos rituales que se fueron transmitiendo de
manera oral.
La filosofía de estar juntos y de manera colaborativa, implica un gran desafío para la
comunidad Guaraní, porque significa eliminar toda práctica individualista y egoísta que el mundo
occidentalizado impregno en sus vidas cotidianas.
En la actualidad es necesario que se integre los saberes ancestrales para fortalecer la cultura
y la identidad de los pueblos originarios, con la intencionalidad de transmitir a las nuevas
generaciones futuras el legado de los ancianos de la comunidad. Así también es imprescindible que
el gobierno permita la participación plena de las comunidades originarias en diversos espacios para
fortalecer la riqueza cultural; sin embargo “todavía existen muchos obstáculos para su participación
en actividades socio-políticas y económicas” (Cañete Mercedes, 2012).
A nivel de normativas existe un lento avance en materia de educación, por ejemplo, el
Convenio N°169 de la Organización Internacional del trabajo (OIT) en el Articulo N°26 afirma que
“deberán adoptarse medidas para garantizar a los miembros de los pueblos interesados la
posibilidad de adquirir una educación a todos los niveles, por lo menos en pie de igualdad con el resto
de la comunidad nacional.
En el Articulo N°27 inciso 3. Además, los gobiernos deberán reconocer el derecho de esos
pueblos a crear sus propias instituciones y medios de educación, siempre que las mismas satisfagan
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