Page 263 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 263

tan  despacio  como  si  estuviera  atrapado  en  una

              pesadilla... Horza emergió a la luz del día y oyó a Lamm

              siguiéndole de cerca.


                     —¡Kraiklyn,  estúpido  cabrón,  bastardo  hijo  de


              puta! —gritó Lamm.


                     Las  voces  parloteaban  en  sus  oídos,  su  corazón

              latía  a  toda  velocidad. Horza impulsó cada pie hacia


              adelante poniendo todas sus energías en el movimiento,

              pero  el  rugido  se  aproximaba  e  iba  haciéndose  más


              fuerte. Dejó atrás los camarotes vacíos. Los plásticos y

              materiales  blandos  estallaban,  el  techo  estaba

              empezando  a  desplomarse  sobre  los  recintos  y  la


              cubierta  se  inclinaba;  la  holosfera  que  habían  visto

              antes  rodó  por  el  suelo  y  salió  despedida  por  una

              ventana haciéndola añicos. Una escotilla estalló cerca de


              Horza  emitiendo  una  ráfaga  de  aire  presurizado  y

              escombros  voladores.  Horza  se  agachó  sin  dejar  de

              correr, sintiendo los impactos en su traje. La cubierta


              saltó  y  osciló  bajo  sus  pies  haciéndole  resbalar.  Los

              pasos de Lamm resonaban a su espalda. Lamm seguía


              insultando               ferozmente                a       Kraiklyn              por         el

              intercomunicador.


                     El ruido que avanzaba detrás de él era como una


              cascada gigantesca, como una avalancha colosal, como

              una explosión continua o la erupción de un volcán. Le

              dolían los oídos y su mente vacilaba, aturdida por el



                                                            263
   258   259   260   261   262   263   264   265   266   267   268