Page 268 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 268
cada segundo que pasaba. Un puente colgante se
derrumbó a su izquierda y los cables de suspensión
azotaron el aire. El puente desapareció por entre la
niebla dorada y el ruido de su caída se perdió en el
estruendo ensordecedor que hacía vibrar sus tímpanos.
Los pies de Horza empezaron a resbalar sobre la
cubierta. Cayó pesadamente sobre su espalda, se dio la
vuelta y miró hacia atrás.
Rodó sobre los trozos de cristal y los fragmentos de
barandilla que había al extremo de la cubierta, se agarró
a una barandilla intacta, hizo fuerza con los dos brazos,
se impulsó con un pie y saltó sobre la barandilla.
Sólo cayó la altura de una cubierta y se estrelló
contra una superficie curva de metal. El impacto le dejó
sin aliento. Se puso en pie lo más deprisa posible,
inhalando aire por la boca y tragándolo mientras
intentaba hacer funcionar sus pulmones. La pequeña
cubierta sobre la que se encontraba también empezaba
a doblarse, pero el punto de pliegue se hallaba entre él
y la pared de destrucción. Horza perdió pie y resbaló
sobre aquella superficie cada vez más inclinada
mientras la sección de cubierta que había a su espalda
se alzaba hasta formar un ángulo. El metal se rompió y
los soportes de la cubierta superior se desprendieron
como huesos rotos asomando de la piel. Ante él había
un tramo de escalones que llevaba hasta la cubierta de
268

