Page 265 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza siguió corriendo sumido en un trance de
aturdimiento y cansancio, intentando mantener el
equilibrio mientras el pasillo vibraba y se retorcía a su
alrededor. Una ráfaga de aire acarició su cuerpo. Unas
hojas de papel y unas cuantas láminas de plástico
revolotearon dejándole atrás como si fuesen pájaros
multicolores.
—... bastardo, bastardo, bastardo...
—Lamm...
Vio la luz del día delante. La claridad entraba por el
techo de cristal y los inmensos ventanales de un solano.
Horza saltó a través de una hilera de plantas de grandes
hojas que crecían en maceteros y aterrizó sobre un
grupo de sillitas colocadas alrededor de una mesa,
destrozándolas.
—... jodido bastardo est...
—¡Lamm, cállate! —Era la voz de Kraiklyn—. No
podemos oír...
La hilera de ventanas que había ante él se volvió de
color blanco, se agrietó como si estuviera hecha de hielo
y reventó. Horza saltó por uno de los huecos y patinó
sobre los fragmentos esparcidos encima de la cubierta
que había al otro lado. El extremo superior de la hilera
de ventanas rotas empezó a acercarse lentamente al
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