Page 267 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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espacio de tiempo durante el que el inmenso peso del
barco sería capaz de seguir comprimiendo su sección
delantera a medida que su masa de billones de
toneladas se incrustaba en lo que —si ocupaba todo el
banco de nubes que habían visto antes—, debía de ser un
descomunal iceberg en forma de meseta.
El barco que le rodeaba era como un paisaje visto en
sueños. La embarcación seguía envuelta en nubes y
niebla, pero el diluvio dorado del sol caía sobre ella
iluminándolo todo. Las torres y pináculos parecían
intactos, y toda aquella estructura gigantesca seguía
avanzando hacia el hielo mientras los kilómetros de
Megabarco que había detrás de ella ejercían presión
hacia adelante con la titánica inercia del navío. Horza
dejó atrás pistas para juegos y pabellones de ondulante
tela plateada, y atravesó un montón de instrumentos
musicales. Una inmensa pared provista de varias
cubiertas se alzó ante él, y sobre su cabeza había
puentes que bailaban y se sacudían a medida que sus
soportes escondidos en la niebla iban acercándose a la
incontenible oleada de destrucción y eran engullidos
por ella. Vio como una cubierta lateral se desplomaba en
un vacío de neblina. La cubierta que había bajo sus pies
empezó a subir lentamente en un tramo de quince
metros o más por delante de él. Horza tenía que subir
por una cuesta que se iba haciendo más empinada a
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