Page 266 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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extremo inferior, como si la hilera de ventanas fuese una

              boca inmensa.


                     —¡Bastardo! ¡Cabrón hijo de...!


                     —¡Maldita sea, cambiad de canal! ¡Id a...!


                     Horza  resbaló  sobre  los  fragmentos  de  cristal  y


              estuvo a punto de caer.


                     Todas  las  otras  voces  habían  desaparecido.  Sólo

              quedaba  la  voz  de  Lamm,  llenando  sus  oídos  con


              juramentos  y  blasfemias  que  se  perdían  en  el  rugido

              ensordecedor  de  la  destrucción  interminable  que  les

              perseguía. Horza miró hacia atrás durante una fracción


              de segundo y vio a Lamm saltando por entre las fauces

              de  la  hilera  de  ventanas.  Lamm  se  estrelló  contra  la

              cubierta,  rodó  sobre  sí  mismo  y  se  levantó.  Seguía


              conservando  su  láser.  Horza  apartó  la  mirada.  Sólo

              entonces se dio cuenta de que ya no tenía su arma; debía


              haberla tirado, pero no podía recordar dónde o cuando.


                     Horza  iba  cada  vez  más  despacio.  Era  fuerte  y

              estaba  acostumbrado  al  ejercicio  físico,  pero  la  falsa


              gravedad de Vavatch y aquel traje demasiado grande

              estaban empezando a agotarle.


                     Siguió  corriendo  sumido  en  aquella  especie  de

              trance  mientras  los  chorros  de  vapor  de  su  aliento


              entraban y salían de su boca abierta al máximo e intentó

              imaginarse lo cerca que habían estado de las proas, y el




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