Page 320 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Los brazos recubiertos de grasa volvieron a bajar.


                     —Eres la sal del mar, regalo del océano —dijo la

              almibarada voz de Fwi—Song volviendo a emplear el

              marain—. Eres una señal, una bendición del Destino;


              ¡eres el que ha de convertirse en muchos, el único que

              ha de ser compartido; tuyo será el don definitivo, la


              belleza bendita de la transustanciación!


                     Horza            contempló               horrorizado                a       aquella

              inmensidad dorada. No se le ocurría nada que decir.


              ¿Qué  podías  decirle  a  alguien  semejante?  Horza

              carraspeó para aclararse la garganta con la esperanza

              de decir algo, pero Fwi—Song siguió hablando.


                     —Sabe  pues,  regalo  del  mar,  que  somos  los


              Devoradores;  los  Devoradores  de  cenizas,  los

              Devoradores de basura, los Devoradores de arena, de

              hierbas y árboles; los más básicos, los más amados y los


              más reales. ¡Hemos trabajado duramente con el fin de

              prepararnos para nuestro día de prueba, y ahora ese día


              se  encuentra  gloriosamente  cercano!  —La  voz  del

              oráculo de la piel dorada se volvió estridente; varios

              pliegues  de  grasa  temblaron  cuando  Fwi—Song


              extendió  los  brazos—.  ¡Contémplanos  mientras

              aguardamos  el  momento  de  nuestra  ascensión  y


              alejamiento de este plano mortal con los vientres vacíos,

              las entrañas huecas y las mentes hambrientas!






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