Page 318 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 318

la  boca  mostrando  los  dientes  y  curvaban  las  manos

              como si fuesen garras.


                     Le  quitaron  los  pantalones  cortos.  Horza  intentó

              resistirse,          pero         eran         demasiados                y       lograron


              inmovilizarle. Su estado de agotamiento hacía que sus

              fuerzas fuesen tan reducidas como las de cualquiera de


              ellos, y no les costó demasiado dominarle. Le dieron la

              vuelta, le hicieron poner las manos a la espalda y se las

              ataron.  Después  le  ataron  los  pies  y  tiraron  de  sus


              piernas hacia atrás hasta que sus pies casi le rozaron las

              manos,  y  los  ataron  a  sus  muñecas  con  un  trozo  de


              cuerda.  Desnudo  y  atado  como  un  animal  que  es

              conducido  al  sacrificio,  Horza  fue  arrastrado  sobre  la

              arena caliente hasta dejar atrás una hoguera que ardía


              con un débil llamear chisporroteante. Sus captores le

              hicieron erguirse y le obligaron a inclinarse sobre un

              pequeño poste clavado en la arena hasta pasarlo por


              entre su espalda y sus miembros inmovilizados por

              las  cuerdas.  Sus  rodillas  se  hundieron  en  la  arena

              soportando  la  mayor  parte  de  su  peso.  La  hoguera


              ardía ante él enviando nubes de un humo acre a sus

              ojos, y aquel olor horrendo volvió a invadir sus fosas


              nasales.  Parecía  venir  de  un  grupo  de  cuencos  y

              recipientes esparcidos alrededor de la hoguera. Horza

              vio que en la playa había más hogueras con grupos de


              recipientes a su alrededor.




                                                            318
   313   314   315   316   317   318   319   320   321   322   323