Page 347 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza opinaba que ésa era la gran diferencia, y se
conformaba con ella.
Horza sabía que los idiranos jamás lograrían
someter a todas las civilizaciones en vías de desarrollo
esparcidas por la galaxia. El día del juicio con el que
soñaban no llegaría jamás. Pero la misma certeza de
esa derrota final hacía que los idiranos no resultaran
peligrosos, los convertía en normales y les hacía
formar parte de la vida general de la galaxia. Los
idiranos eran una especie más que crecería, se iría
expandiendo hasta llegar a la fase de meseta que
acaban alcanzando todas las especies no suicidas, y se
conformaría con lo que había conseguido hasta
entonces. Dentro de diez mil años los idiranos serían
una civilización más que se contentaría con llevar una
existencia tranquila. La era actual de conquistas quizá
fuese recordada con cariño, pero a esas alturas se
habría convertido en algo irrelevante explicado más
que de sobras por alguna teología creativa. Los
idiranos ya habían pasado por un período de calma e
introspección; con el tiempo volverían a entrar en otro.
Y, en última instancia, eran seres racionales.
Escuchaban los dictados del sentido común con
preferencia a sus propias emociones. Su única creencia
carente de pruebas era que la vida tenía un sentido y
un propósito, que existía algo que en la mayoría de
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