Page 460 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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agitaba tarjetas negociables; gente haciendo listas de
las personas que estaban comprando espacio en alguna
de las lanzaderas—autobús o aerodeslizadores que no
tardarían en partir hacia la zona del puerto; gente que
se limitaba a rondar por allí para ver lo que iba a
ocurrir o tenía la esperanza de ver aparecer el taxi que
habían solicitado; gente que vagaba de un lado para
otro con expresiones de aturdimiento en sus rostros;
otros que sonreían y se pavoneaban sosteniendo bolsas
o maletines pegados a sus cuerpos, y que solían ir
acompañados por algún guardia particular al que
acababan de contratar... Todos iban y venían por aquel
inmenso espacio atestado de cuerpos y ruidos que
llevaba del auditorio propiamente dicho a la plaza y al
aire libre bajo las estrellas y la línea iluminada del
extremo más alejado de Vavatch.
Horza tiró de su capuchón y se abrió paso a través
de una barricada de guardias. Los guardias parecían
obsesionados con no dejar entrar a nadie incluso en
esta etapa final del juego y la cuenta atrás de la
destrucción. Horza quería salir, y no le pusieron
ningún obstáculo. El Cambiante contempló la masa
remolineante de cabezas, capas, cascos, tocados y
adornos mientras se preguntaba cómo se las arreglaría
para alcanzar a Kraiklyn entre semejante confusión.
Hasta verle parecía imposible. Una cuña de
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