Page 461 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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cuadrúpedos uniformados pasó junto a él con algún
alto dignatario tumbado sobre una litera en el centro.
Horza aún no había logrado recobrar el equilibrio
cuando un neumático se deslizó sobre su pie. El
neumático pertenecía a un bar móvil que iba
pregonando su amplia gama de bebidas y drogas.
—¿Le gustaría tomarse algún cóctel de drogas,
señor?—le preguntó la máquina.
—Vete a la mierda —respondió Horza, y se dio la
vuelta para seguir a la cuña de criaturas con cuatro
patas que se dirigía hacia las puertas.
—Desde luego, señor. ¿Seco, normal o...?
Horza se abrió paso a codazos por entre la
multitud siguiendo a los cuadrúpedos. Logró
alcanzarles, se pegó a su retaguardia y logró llegar
hasta las puertas sin demasiadas dificultades.
Fuera la atmósfera era sorprendentemente fría.
Horza vio las nubecillas de su aliento ante él mientras
miraba rápidamente a su alrededor intentando
localizar a Kraiklyn. La multitud que había fuera de la
arena parecía casi tan compacta y numerosa como la
del interior. La gente pregonaba sus mercancías,
vendía entradas, se tambaleaba o paseaba de un lado
para otro, intentaba mendigar dinero de cualquier
desconocido, robaba carteras, observaba los cielos o los
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