Page 90 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 90
sacudió, intentando relajar los músculos con el fin de
prepararse para la pelea.
—Es una pelea a muerte, ¿entendido? —anunció
Kraiklyn sonriendo—. Nada de armas, pero no veo a
ningún arbitro, así que... Todo vale. De acuerdo...,
empezad.
Horza dejó un poco más de espacio entre él y el
mamparo. Zallin estaba aproximándose con el cuerpo
encorvado y los brazos extendidos como si fueran las
mandíbulas de un insecto gigante. Horza sabía que si
usaba todas las armas incorporadas a su organismo
(suponiendo que dispusiera de todas ellas; tenía que
recordarse continuamente que le habían arrancado los
dientes venenosos en Sorpen), lo más probable era que
ganase la pelea sin demasiados apuros, siempre que
Zallin no tuviera la suerte de asestarle un golpe fatal.
Pero estaba igualmente seguro de que si utilizaba la
única arma efectiva que conservaba —las glándulas
venenosas que había bajo sus uñas—, los otros se
darían cuenta de lo ocurrido y Horza acabaría muerto.
Una mordedura de sus dientes quizá le habría
permitido salir bien librado. El veneno afectaba al
sistema nervioso central, y las reacciones de Zallin se
habrían ido volviendo gradualmente más lentas;
probablemente nadie habría adivinado lo ocurrido.
Pero arañarle sería fatal para los dos. El veneno
90

