Page 89 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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vientre de Horza, observó la delgadez de su pecho
tensado por las costillas, y frunció el ceño—. Si ganas
—repitió.
—Muchísimas gracias —dijo Horza, intentando
esconder el estómago y abombar el pecho. Señaló a los
demás—. ¿Están haciendo apuestas?
Intentó sonreír.
—Sí, pero sólo sobre el tiempo que aguantarás.
Horza dejó que su intento de sonrisa se
desvaneciera. Apartó los ojos de la mujer.
—¿Sabes una cosa? Probablemente sería capaz de
deprimirme yo solo sin tu ayuda. Si quieres apostar
algo de dinero, adelante...
Sus ojos se posaron en el rostro de la mujer. No vio
compasión, ni tan siquiera simpatía. La mujer volvió a
mirarle de arriba abajo, asintió, giró sobre sus talones
y se reunió con el resto del grupo. Horza lanzó una
maldición.
—¡Bien!
Kraiklyn hizo chocar sus manos enguantadas en
una fuerte palmada. El grupo se disgregó y fue
desplazándose por el hangar, ocupando la longitud de
dos mamparos. Zallin estaba mirando fijamente a
Horza desde el otro extremo del espacio que acababan
de despejar. Horza se apartó del mamparo y se
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