Page 936 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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movió levemente los pies que había apoyado en la
consola—. Podría ocurrirte cualquier cosa.
—Me llevaré un comunicador y estaré en contacto
con vosotros —dijo Horza.
Estaba sentado con los brazos cruzados y la
espalda apoyada en el borde de un panel de control; el
mismo panel sobre el que Wubslin había dejado su
casco. El ingeniero estaba familiarizándose con los
controles del tren, que eran bastante sencillos.
—Horza, es una regla básica —dijo Yalson—.
Nunca vayas solo. ¿Qué te enseñaron en esa maldita
Academia tuya?
—Si se me permite hablar... —dijo Balveda,
cruzando las manos ante ella y mirando al Cambiante—
. Me gustaría decir que creo que Yalson tiene razón,
nada más.
Horza contempló a la mujer de la Cultura con una
mezcla de asombro y preocupación.
—No, no se te permite hablar —dijo—. Oye,
Perosteck, ¿de qué lado crees estar?
—Oh, Horza... —Balveda sonrió y se cruzó de
brazos—. Llevamos tanto tiempo juntos que empiezo a
tener la sensación de que soy una más del equipo.
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