Page 366 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            maldita piedra de luna...


               —Pero... ¿es posible que esto os divierta? —preguntó

            Sergio.


               —No sabes tú cómo, guapo.


               Y Marta di Jorse, mientras su caballo castaño, con los


            remos blancos, continuaba adelante, hundiéndose en

            la arena, le había tirado un pellizco cariñoso.


               Las carretas se detuvieron en la misma entrada del


            desfiladero,  del  que  salía  una  lenta  columna  de  aire

            frío. La sensación de malignidad latente era allí más

            fuerte que en ningún otro sitio.


               —¡Situadlas en círculo! ¡En círculo! —gritó el Capitán


            Grotton—. ¡Marta, Sergio, el Zurdo! ¡De descubierta a

            través del paso!


               El Zurdo Ribas era un hombre bajo de estatura, ancho


            de hombros, con una barba negra tan cerrada que daba

            la impresión de que no se había afeitado en su vida.

            Tenía una frente, estrecha en la que el pelo áspero nacía


            a un dedo de distancia de las cejas, bajo la cual lucían

            dos ojitos pequeños, malsanos y brillantes como dos

            brasas.  Causaban  una  impresión  de  fuerza  hercúlea,


            mal  contenida,  capaz  de  avasallar  a  cualquier  ser

            humano o animal. No hablaba apenas. Sin embargo,


            dirigía  unas  miradas  profundamente  salaces  a  los

            pechos  de  Marta,  protuberantes  como  pequeños


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