Page 364 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
quieres que tu cabeza le sirva de adorno a un mandril.
—Sería un adorno bastante feo; tú quedarías mucho
mejor.
—Anda y que te zurzan.
Zulfikar, desnudo completamente, se lavaba con
ayuda de una pastilla de jabón casero que había
extraído de su bolsa. Les dirigió una sonrisa, mientras
continuaba enjabonándose.
—Mira el limpio... Yo también me bañaría, pero no
me apetece moverme. Este calor me aplana —dijo
Marta.
—El abuelo Jones resiste muy bien —comentó Sergio.
—¿Ese? Está hecho de hierro.
—Su hija no le trató muy bien...
—No te preocupes. Cuando vuelva, le recibirá
llorando a lágrima viva. Es una consentida; hija única,
malcriada, y con todos los caprichos. La abuela Jones
ya murió, no pudo tener más hijos...
—¡En pie! —gritó el Capitán Grotton—. ¡Bueno; so
vagos...! ¿queréis dormir eternamente?
Halfaya Pass. Desde unas horas antes, la extensión de
montañas rocosas, híspidas y cortadas a pico, con
sombríos tonos amarillos y ocres, sembrados de
oscuras oquedades, extendiéndose a ambos lados
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