Page 362 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —Cavad, cavad si queréis dormir frescos —gruñía el

            abuelo  Jones,  por  las  mañanas—.  ¿Alguien  quiere

            pastel de harina y carne salada?



               Aunque no era cierto que la carne fuese salada, sino

            simplemente seca al sol. nadie aceptaba más que unos

            pocos bocados, que pasaban difícilmente a través de


            las gargantas resecas. Al amanecer, el Capitán Grotton

            echaba  mano  de  uno  de  los  borboteantes  barriles  y

            distribuía la ración de agua, con ayuda de un cazo de


            hojalata...


               Había  quien  no  podía  contenerse  y  empezaba  a

            tragar agua, pasando sed el resto del día. Sergio se dio

            cuenta de lo difícil que era racionársela a uno mismo,


            con  la  cantarina  cantimplora  colgada  al  costado,  y

            sintiendo unas ansias asesinas de beber, beber, beber...


               —¿Y si no encontramos el pozo de Ammán? —Si no


            lo  encontramos  —dijo  Marta  di  Jorse,  abriéndose  la

            camisa para que algo de aire le refrescase la piel—, o si


            está seco, tendremos que volver. Eso lo sabíamos ya...


               Y  de,  nuevo  el  terreno  pedregoso,  los  gritos  de

            Grotton:


               —¡Adelante!  ¡No  os  durmáis!  ¡Ya  falta  menos!

            Porque Grotton, al igual que el abuelo Jones, parecía


            hecho de cuero, de piedras del desierto o de cualquier

            extraña  materia  distinta  de  la  carne.  Recorría  varias



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