Page 367 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
obuses ceñidos por el sudor a la negra blusa.
Había oscuros agujeros en las rocas ocres de Halfaya
Pass, de los cuales surgía un viento curiosamente
helado, y también un extraño ronquido, como si algún
animal dormitase allí. Ni siquiera se les ocurrió entrar
en uno de ellos; tal era la sensación maligna, sucia,
repugnante, que surgía de las profundidades. A su
lado, mientras caminaban lentamente, mirando a todas
partes, pasaba la rugosa superficie de la roca,
mostrando ligeras manchas de humedad rezumante en
algunos sitios. El suelo era llano, de una arcilla casi
blanquecina, sembrada de matojos secos y de guijarros
redondeados de color gris.
—¿Falta mucho? —preguntó Sergio.
—El paso tendrá unos cuatrocientos metros, según ha
dicho el Capitán —contestó Marta—. ¿Preocupado?
—No es muy agradable este sitio —respondió Sergio,
mirando hacia lo alto, a la estrecha tira de cielo azul
que se distinguía entre las murallas de roca.
—No lo es —dijo el Zurdo Ribas, en un alarde de
elocuencia.
El paso daba vueltas, serpenteaba, trazaba curvas, sin
que el final apareciera. Marta se detuvo
repentinamente, con el fusil terciado, los llameantes
ojos fijos en las alturas.
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