Page 368 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —He oído algo —dijo, con un hilo de voz.


               Permanecieron quietos, sintiendo como las gotas de

            sudor  resbalaban  por  la  frente  y  por  el  pecho,  con


            sensación de cosquilleo en el vientre. Hubo un ligero

            chasquido en las alturas. Después, una peña redonda,

            grande como una carreta, se deslizó sobre uno de los


            bordes,  y  cayó  rodando  al  fondo,  entre  un  gran

            retumbar de ecos y de piedras sueltas...


               —Eso no ha caído solo —dijo Sergio.


               —No —contestó Marta, mirándole con fijeza—. No,

            guapo.  Pero  no  esperarías  un  comité  de  recepción,


            ¿verdad? Vamos, hay que seguir...


               Pasaron  junto  a  la  roca  caída,  pegándose  casi

            íntimamente a las peñas del murallón... Nada volvió a


            oírse  en  las  alturas.  No  obstante,  a  la  sensación  de

            malignidad  propia  del  desfiladero  se  había  sumado


            otra; como si algo, o alguien estuviera observándoles...


               El final de Halfaya Pass era brusco, cortándose a pico

            los murallones de piedra sobre un terreno en el que

            comenzaban  a  aparecer  algunas  matas  verdes.  Al


            hallarse a mayor altura, la vista sobre el conjunto de la

            selva  mostraba  claramente  una  espesísima  masa

            vegetal, en la que no se distinguía ni un solo átomo de


            tierra.  Una  ligera  bruma  húmeda  pesaba  sobre  el

            arbolado cada vez más denso, ocultando el horizonte.



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