Page 387 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            Durante unos segundos Sergio pudo ver una sombra

            gris‐parda que se desplazaba velozmente por el fondo

            de la corriente; después, nada.



               —¿Qué  era  eso?  —dijo  Marta,  dejándose  caer  a  su

            lado—. Parece que se ha asustado al verme...


               —¡Hablaba! —dijo Sergio—. Dijo: «Soy una cellisa...»


               —No me digas que te ha hablado... Esas sólo hablan

            con los Profes... No sabía que hubiera aquí también...


            ¿Ha pasado algo?


               Sergio explicó lo de los bichos negros de hocico azul,

            callándose lo de que se había dormido.


               —Pues si el Capitán Grotton no se equivoca, encanto,


            eso son los mandriles. De manera que estamos encima

            de ellos... Anda, deja que me apoye en ti...


               Permanecieron  los  dos  en  silencio,  escuchando  la


            cacareante, crujiente y sonora selva. No se oían voces

            sobre el chapoteo del agua y los gritos de los animales.

            De vez en cuando, el taladrante chillido agudo helaba


            el corazón.


               —¿Y Marcus?


               —Aún no ha vuelto.


               —Ayúdame a subir a ése árbol.


               Patalearon en el barro hasta un tronco sin ramas, más


            grueso que los otros. Sergio se inclinó un poco para que


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