Page 390 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 390
Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
—Tengo un miedo terrible...
—Yo también —respondió él, después de un
momento de silencio. La rodeó con el brazo, y esta vez
no hubo repulsa ninguna por parte de ella. Muy
despacio, Sergio dejó que su mano se deslizase por la
axila de Marta, pasase entre el torso y el brazo, y
rodease suavemente, casi sin sensualidad, el pecho
izquierdo de la mujer. Ella no dijo nada, ni cambió de
posición...
—¿Te molesto?
—No. Así me gusta... sólo así... pero no que quieran
tocarme la flor...
La opulenta curva del seno de Marta tenía unas
rugosidades y estrías, como...
—¿Qué es eso?
—Cicatrices; mira...
Marta abrió los restos de la destrozada camisa,
mostrando, a la casi oscuridad del crepúsculo dos
pechos enhiestos, cubiertos, como el resto del tórax, de
una complicada trama de cicatrices, de pequeñas
cicatrices, como si los dedos de un niño hubieran
dejado sus huellas por doquier.
—¿Cómo te hiciste eso?
—Prefiero no acordarme... Una aventura de hace
390

