Page 440 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               Un mandril tendido sobre el cuerpo de una hembra

            hizo  un  giro  y  se  volvió...  Un  gruñido.  Sergio  se

            encontró con dos negros ojos llenos de crueldad fijos


            en él... Hubo como un suspiro, y el abuelo Jones se alzó,

            limpiándose el cuchillo en la pernera del pantalón...


               —Uno que no nos perseguirá...


               —Vamos,                vamos...           —apremió                el      Capitán—.


            Amanecerá  en  media  hora...  El  resto  del  grupo,

            respirando anhelosamente, con los rifles en las manos,

            les  esperaba  al  borde  del  claro.  Habían  tenido  que


            amordazar a María Viborg, y atarle las manos, pues la

            mujer  parecía  haber  enloquecido  a  la  vista  de  los

            mandriles...



               —Vamonos...  hacia  allá  —dijo  el  Capitán,  en  un

            susurro—. Primero, Marta y Sergio... Después, abuelo,

            tú  y  Zacarías,  llevad  a  María...  Yo  cerraré  el  paso...


            Buena suerte a todos... Vamos allá...


               Mientras  caminaban,  cortando  a  machetazos  la

            espesa y entrelazada vegetación, Sergio, apoyado en


            Marta, escuchaba apenas, con sus ensordecidos oídos,

            el soliloquio delirante de Zacarías Gómez:


               —Las  muy  cerdas...  ¿Qué  era  aquello  que  me

            dieron...? ¡Pauf, qué asco! Malditos bichos, malditos,


            malditos... ¿Cómo pude hacerlo... con esas asquerosas

            bestias? Pero, ¿qué fue lo que me dieron? ¿Qué fue?



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