Page 439 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
nada roto... La grasa te aliviará algo, pero más te vale
ponerte en pie... sino te vas a quedar frío, y será peor...
—Ha caído el último... Abuelo Jones; tráete esa
cochina piedra... Hala, Zacarías, Marta, fuera...
Ayudad a María... Coged todo lo que encontréis de
comer... A la izquierda, deslizaos sobre la fachada, y
meteos en el bosque... esperad allí... Venga, por la
ventana, rápido... ¡Ah, ya estás aquí, abuelo Jones! Dale
el chisme a Sergio...
El plateado resplandor se hundió por segunda vez en
la casi vacía mochila. Después, Sergio, ayudado por el
Capitán Grotton salió por la ventana y se dejó caer al
suelo. Había una ligera luminosidad, preludio del
próximo amanecer, que mostraba la enorme plaza
cubierta de cuerpos de mandriles, tumbados en todas
las posiciones, roncando como cerdos, con frascos de
licor tirados por los suelos, hogueras a medio extinguir
donde se habían asado cosas indefinibles, anchos
platos de barro con restos de comida... El Capitán
Grotton y el abuelo Jones trotaban tras él, recogiendo
lo que podían y metiéndolo en sus bolsas... Sergio
atrapó algunos puñados de bayas, un saquete con algo
que parecía harina de mijo, dos grandes trozos de
carne fría, y un buen montoncillo de altramuces... por
lo menos así los llamó el Capitán, aun cuando Sergio
no había oído semejante nombre en su vida...
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