Page 480 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
ensordeció, y durante unos momentos, la nube acre de
la pólvora ocultó la negra masa multiforme de los
mandriles, ya casi encima de ellos... Mientras el abuelo
Jones cargaba apresuradamente, con gran movimiento
de baquetas, llevando dos o tres pistones cogidos
suavemente con los labios... un nuevo par de disparos,
el del rifle y la pistola sobrantes derribaron un mandril
más... Las flechas silbaban ahora a su alrededor,
hincándose con vibrante sonido en los troncos,
rebotando en las peñas, clavándose en el barro rojizo...
Casi era perceptible el olor de los brutos peludos...
Aneberg, como un rayo, pasó junto a ellos, dejando
escapar copos de espuma...
El abuelo Jones lanzó un grito y cayó al suelo, con una
flecha en un hombro... Sergio comenzó a disparar de
nuevo, esta vez sin molestarse en apuntar... Vio ante él
el hocico azul de un mandril los dientes amarillos
babeantes, una garra que se tendía hacia su cuello.
—Cʹmer... cʹmer... qʹmados...
Algo redondo y negro cruzó el espacio, sobre sus
cabezas, desprendiendo un trazo de humo
blanquecino. Relinchos de caballos detrás, ruido
apresurado de cascos, algún disparo suelto. Una
explosión disforme, desaforada, levantó un haz de
llamas en la retaguardia de los mandriles... Otro objeto
negro, humeante, volvió a cruzar el aire... otro más...
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