Page 482 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            Se  sentía  extraordinariamente  débil,  después  de  la

            excitación  momentánea  de  la  lucha...  «¿Marta?»  —

            pensó—. «¿Marta?» Debió decirlo en voz alta, porque


            una voz le contestó:


               —Está  bien...  no  te  preocupes...  ¡Eh,  muchachos,

            echad una mano!


               La  humareda  de  la  pólvora  iba  aclarándose.  Unas


            manos  grandes  como  palas  echaron  a  un  lado  el

            cadáver del mandril y le ayudaron a levantarse.


               —Ya  se  acabó  todo,  Sergio  —decía  el  Capitán

            Grotton—. Ya se acabó todo... y hemos salido de ésta.



               Sergio no le hizo caso. Corrió hacia el lugar donde

            Marta se hallaba unos minutos antes. A su alrededor,

            hombres  barbudos,  malencarados  y  sucios,  mujeres


            vestidas con burdos trajes de piel, caballos espantados

            dando saltos... y cadáveres de mandriles por el suelo,


            derramando la vivida sangre roja... Marta continuaba

            en el mismo sitio, sin conocimiento, con el rostro muy

            pálido...


               —¡Está muertaʹ


               —No;  no  está  muerta  —dijo  el  Zurdo  Ribas,


            arrodillándose a su lado—. Pero está muy grave, o yo

            no  entiendo  de  esto...  ¡Vázquez...!  ¡Las  medicinas...!


            Hay que inyectarle Estelatrina inmediatamente...


               —Y volver a Europa...

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