Page 483 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —Y volver a Europa —repitió, como un oráculo, el

            Capitán Grotton.


               La desembocadura del río Rojo no debía estar lejana,


            pues bastaba husmear el aire para percibir como un

            lejano  efluvio  a  mar,  a  salinas  y  a  algas.  La  gran

            almadía  se  deslizaba  lentamente  por  el  centro  de  la


            caudalosa  avenida  bermeja,  mientras  dos  hombres,

            apoyados  en  los  varales  de  los  toscos  timones,

            mantenían fácilmente la dirección.


               Había  dejado  a  Marta  poco  antes,  cómodamente


            acostada  en  el  interior  de  la  carreta.  La  fiebre  había

            descendido  bastante,  y  la  herida  presentaba  mejor

            aspecto,  pero  la  mujer  no  había  recobrado  aún  el


            conocimiento.  Permanecía  en  la  yacija  con  los  ojos

            cerrados, respirando lentamente, aún enflaquecida, a


            pesar  de  los  múltiples  cuidados  de  Sergio.  Durante

            estos pocos días que había costado construir la balsa y

            descender  la  rubicunda  corriente,  Sergio  se  había


            ocupado de ella totalmente, sin permitir que lo hiciera

            otra  persona.  La  había  limpiado,  lavado,  vestido,  e


            incluso  alimentado  con  lo  único  que  podía  darle;

            alimentos  líquidos,  fundamentalmente,  a  base  de

            densos caldos bien cocinados.


               Se  encontraba  bien.  Incluso  le  parecía  mentira  lo


            rápidamente  que  había  recuperado  las  fuerzas,  en

            virtud  de  un  par  de  buenas  comidas  y  dos  días  de

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