Page 487 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 487

Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            pasándose la mano por la rala barba gris. Después hizo

            un  gesto con la cabeza, entornando los vivos ojuelos.


               —El silencio —contestó.


               Hacía calor en Hangoe. La población (115 habitantes,


            instrumentos musicales, molino, seda, azúcar, salinas.

            —           Doctor             Mabuti              Tao)            constaba               casi

            fundamentalmente  de  cuevas,  excavadas  en  la  roca


            caliza de un par de colinas...


               Sergio pasó por la puerta del Bar‐Saloon, y se detuvo

            un  momento.  Aún  le  dolían  las  manos  de  colocar

            lengüetas  en  las  concertinas  que  fabricaba  el  joven


            Ame Turleson, descendiente de uno de los fundadores

            de la Ciudad. Había intentado construir violines; pero


            no se le daba bien... Tenía mucha más habilidad para

            los  instrumentos  de  viento;  eso,  y  un  cierto  oído

            musical,  habían  hecho  que  el  joven  Turleson  le


            aceptase de buen grado.


               —Fue horrible —decía desde dentro del Bar‐Saloon

            la voz de Zacarías Gómez—. ¿Para qué os voy a contar?


            Lástima que tenga la garganta tan seca... Pues bien...

            Muchas  gracias,  Snorre...  eres  un  buen  chico.  A  tu

            salud... Cuando íbamos a marchar de allí a todos se les


            olvidó que Sergio había ido por la Piedra de Luna...

            Tenían  tanto  miedo  y  tantas  ganas  de  irse,  que  nos

            hubiéramos  marchado  sin  que  el  muchacho  se  la




                                                           487
   482   483   484   485   486   487   488   489   490   491   492