Page 486 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            que hubiera preferido morir ahí, con el rifle en la mano,

            entre  el  humo  de  la  pólvora...  bajo  la  luz  de  las

            estrellas... Míralas.



               Puntas  de  diamante  comenzaban  a  atravesar  el

            firmamento  casi  negro,  trazando  las  conocidas

            constelaciones:  el  Surco,  el  Alce,  el  Can  Mayor,  la


            Espiral...


               —Mira ésa, Sergio; brilla mucho...


               —Es  Gabkar,  de  la  constelación  de  Centauro...  Es

            curioso;  ha  aumentado  de  magnitud...  Brilla  mucho

            más que antes...



               Una  lenta  saloma,  entonada  en  voz  baja  por  los

            timoneles,  comenzó  a  llegar  desde  la  popa  de  la

            almadía. Las ondas se rompían suavemente en la chata


            proa, mojando a veces los troncos sin descortezar. En

            el centro de la balsa, Aneberg piafó, golpeando con su


            casco  sobre  las  maderas...  El  aire  era  límpido,

            transparente,  quieto...  El  ligero  calor  del  día,

            compensado  por  el  río,  dejó  paso  a  una  leve  brisa


            cargada de sal marina.


               —Abuelo Jones...


               —¿Qué pasa?


               —¿Qué es el Wu‐Wei?


               El  abuelo  Jones  le  contempló  un  momento,




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