Page 488 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            llevase... Pues bien, gracias a que yo tuve la voluntad

            de decir: «No, no señor. Hemos venido por la Piedra

            de Luna, Capitán Grotton, y no nos iremos sin ella».


            Así es; como lo oís... Yo mismo fui, la tomé del altar, y

            la  entregué  al  muchacho...  Podéis  imaginar  lo


            agradecido que me está... Y eso que no sé para qué la

            quiere... pero...


               La  voz  murió  en  los  labios  de  Zacarías  Gómez

            cuando vio el rostro de Sergio, con los ojos fijos en él,


            por encima de las batientes hojas de entrada del Bar‐

            Saloon.


               —Hola —dijo, débilmente.


               —Hola —contestó Sergio, y siguió su camino.


               Marta se hallaba en una de las habitaciones que el


            doctor Mabuti Tao tenía habilitadas para casos graves.

            La fiebre había desaparecido, y la pierna estaba en vías


            de  completa  curación  pero  no  había  recobrado  el

            conocimiento. Según manifestó el doctor, no se trataba

            precisamente de un estado cataléptico, o de perdida de


            funciones  cerebrales.  Era  simplemente  un  sopor

            producido  con  toda  probabilidad  por  algún  tipo  de

            veneno vegetal o animal completamente desconocido


            para él. Igual podía suceder que nunca volviese a la

            vida consciente, o que sin previo aviso, se despertase.


               —Buenas tardes, doctor.



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