Page 489 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
—Buenas tardes, Sergio.
El doctor Mabuti Tao levantó su rostro amarillo del
microscopio en el que estaba observando algo. Ante él
había una gran mesa alargada, cubierta de
preparaciones, frascos, probetas. Un frigorífico
zumbaba suavemente en un rincón, accionado por una
pequeña máquina de vapor... En la pared estaba el
título, y en un rincón, un pequeño horno, un par de
lingotes de plata, y el molde. La habitación estaba
separada del exterior por ventanas hechas de láminas
de madera, a través de las cuales entraba el luminoso
sol del mediodía...
—Diría que está mejor aún... Ha hablado en sueños,
y se ha quejado... No me extrañaría nada que
despertarse...
—Ojalá, doctor. Voy con ella...
La habitación, más al interior de la cueva, era fresca,
agradablemente amueblada con una gran cama de
madera pulida, cortinas de cretona floreada en la única
y pequeña ventana, un par de sillas rústicas, un
armario de teca tallada y un espejo mediano, muy
deteriorado y con grandes manchas pardo‐rojizas.
Marta respiraba tranquilamente, con los colores
recuperados, el pelo cuidadosamente ordenado sobre
la blanca almohada, los brazos extendidos sobre la
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