Page 492 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            la cama, con la sábana cogida con las manos, y la pierna

            herida, aún cubierta por un ligero vendaje, salía por

            uno de los lados.



               —Llevo una hora despierta —dijo ella, sonriendo—.

            Quería  darte  una  sorpresa  cuando...  cuando  te

            acostases conmigo. Pero no he podido aguantarme...


               —Marta...  —dijo  Sergio,  acercándose  a  la  cama,  y


            arrodillándose en el suelo, al lado de ella—. Por fin...

            No sabes tú lo que he sufrido...


               —¿Cuánto llevo así?


               —Casi  diez  días...  ¿Te  acuerdas  de  algo?  —Muy


            poco... La lucha con los mandriles —se estremeció—

            algo  como  ruido  de  agua...  pinchazos...  de  vez  en

            cuando te veía, a mi lado, o estaba sola, era de noche, o


            de día... pero no podía hablar...


               —Voy a llamar al doctor...


               —No hace falta. Me encuentro perfectamente, Sergio.

            Ven.


               Las manos de Marta le cogieron la cara y la acercaron


            a la suya. Durante unos segundos los ojos llameantes

            de la mujer se fijaron en los suyos; después la boca de


            Marta se juntó a la de él, apretando los jugosos labios

            sobre los de Sergio, que respondió al beso, sintiendo

            los dientes de ella como una cosa llena de vida... La


            atrajo  contra  sí  poniendo  sus  manos  en  la  suave

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