Page 615 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            Continuaron  al  lado  de  Alberto  de  Belloc,  con  las

            manos obsesivamente extendidas ante ellos.


               —No has pensado en tus compañeros, primo —dijo


            el  noble,  mirando  a  Sergio  con  cierto  temor—.  No

            pueden obedecerte mientras ellos estén aquí...


               —Bueno; es igual —contestó Sergio—. No vamos a

            hacerte nada...


               —Pero... ¿cómo, cómo...?



               —El  conde  Ratkoff  —dijo  Sergio,  sin  más

            explicaciones—.  ¿Pueden  tus  áspides  capturarlo  y

            traerlo aquí? —Pueden, pero...


               —Bueno,  ahora  veremos...  Vamos  a  ver,  Alberto.


            Sillas y comida para mis amigos... y agua para mí... Y

            que vengan... vamos a ver... El Cirujano Presidencial...


            Doctor Grunthal y Walther, mi Edecán... Nadie más; no

            confío en nadie más.


               —¡Y tus áspides, primo!


               —Ni hablar... Déjame de cosas de esas... déjame en

            paz...  Y  Sergio  se  sentó,  sintiendo  que  las  piernas  le


            flojeaban, en una de las cuadradas sillas que acababan

            de surgir del muro vegetal. Ahora que la tensión había


            cedido,  le  parecía  escuchar,  a  través  de  un  espeso

            muro, cómo Alberto de Belloc solicitaba la presencia de

            las personas indicadas. Cerró los ojos y quizá durmió


            durante unos minutos, pues cuando los abrió, estaban

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