Page 635 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            la  estriada  culata  del  arma,  pasando,  como  en  una

            caricia, por el azulado cañón... Después, su mirada, fría

            y  decidida,  recorrió  los  rostros  de  los  demás;  los


            soñolientos  del  Huesos,  el  Manchurri  y  el  Doctor

            Grunthal, el inexpresivo del Conde Ratkoff, el lleno de


            odio de Bategay, el desconfiado de Alberto de Belloc,

            el  preocupado  de  Walther.  La  muralla  vegetal

            continuaba ondeando, bajo el impulso de una lejana


            brisa...  la  mesa  roja,  atendiendo  seguramente  a

            misteriosas órdenes, cambió de estructura un par de

            veces.


               —Bueno... —dijo Sergio, por fin—. Quizá sí que os


            interese  algo  de  la  historia  que  sucedió  abajo.

            Solamente una cosa; que estos dos bandidos llegaron

            incluso a perseguirme allí... Me extrañó, porque para


            Ratkoff la situación era difícil... muerto yo, el doble no

            serviría  de  mucho;  era  imposible  mantenerlo


            eternamente... Entonces, dime, ¿por qué mandaste una

            mujer rubia, en una vedette minera, para asesinarme?


               —Jamás  hice  eso,  señor  —dijo  Ratkoff  con  voz


            inesperadamente alta—. Yo sólo luché por el bienestar

            de la ciudad... pero nunca pensé en vuestra muerte...

            Sólo que... ¿Bategay? ¿Tú?


               —Era mejor así —silbó el enano—. Mejor...


               —¡Idiota! —dijo el Conde Ratkoff.




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