Page 637 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
¿Y después, qué? ¿Una condena a muerte?
—Claro.
—Pues ya está, y sin tanto trámite. Mira, primo...
abajo vi una vez un proceso, y eso me enseñó una
lección. Lo he hecho yo mismo, directamente, sin
necesidad de tanto intermediario... Además, ¿para
qué? ¿para arrojarlo a la tierra? ¡Ni hablar! Se acabó el
mandar criminales abajo. Los encarceláis; los
decapitáis, o que vayan a la cámara de gas... pero a la
tierra, no. Y en cuanto a ti, Ratkoff...
—Sé lo que me espera, señor. Estoy dispuesto.
—Ni lo sabes, ni estás dispuesto. No pienso matarte...
me conformo con ese que está ahí. Alberto, prepara tu
mesa y tus áspides... quiero que Ratkoff pierda diez
años de memoria; sus diez últimos años... con eso
bastará... El rostro del prisionero palideció. Sin un
comentario, mirando de reojo a su primo, Alberto de
Belloc dio a los áspides unas órdenes en voz baja, y
trasteó después unos cuantos mandos en la mesa de
madera roja. Durante unos segundos no sucedió nada;
después, un pequeño círculo comenzó a abrirse en la
cortina vegetal... Algo como una onda flamígera,
cargada del terrible calor de mil hornos, penetró en la
estancia. A través del creciente círculo las llamas del
mismo Infierno ondulaban y rugían, ansiosas de
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