Page 356 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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la fiesta.
»Alejandro nos mandó entonces a cinco de sus pajes
reales, y también los manteamos y los tiramos al barro.
Después despachó a Lisanias y a diez guardias.
Tampoco se salvaron del manteo, y además tuvieron
que salir corriendo porque algunos querían
desnudarlos sobre el lodo. Así que el propio Alejandro
montó en cólera y vino a por nosotros.
—¿Y también lo manteasteis? —preguntó Demetrio,
incrédulo.
—Quizá lo habríamos hecho, porque estábamos
borrachos como cubas y, como todos los borrachos,
pensábamos que nuestras patochadas les hacían gracia
a los demás. Pero Alejandro no vino a pie, sino
montado en Amauro, y cargó contra nosotros al frente
de su Ágema. Antes de que nos diéramos cuenta ya
habían matado a cuatro de los nuestros. Los demás nos
retiramos hacia el centro de nuestras tiendas para
defendernos, aunque la mayoría ni siquiera se tenían
en pie. Entonces él —dijo señalando a Gorgo— saltó
delante del caballo de Alejandro para aplacarlo.
Amauro se encabritó y le pisoteó la cabeza y la espalda,
y sólo entonces se calmó Alejandro. Se bajó del caballo,
él mismo recogió del suelo a Gorgo y ordenó que se lo
llevaran para que lo atendiera su médico.
»El arrebato de cólera se le había pasado, pero
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