Page 358 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 358

cuando los defensores arrojan calderos de arena al rojo

            vivo, ahí estamos nosotros. Pero cuando llega la hora


            de  los  desfiles  y  las  condecoraciones,  sólo  nos  toca

            mirar.


                  »Éramos tres compañías, pero hemos sufrido tantas


            bajas que nos han fundido en dos. Aun así nos faltaban

            cuarenta hombres para rellenar las filas, y por eso os

            han traído a vosotros. Eso es cosa de Leónato, por mí


            no lo habría hecho. Vosotros no comprendéis quiénes

            somos  nosotros,  vosotros  no  sabéis  por  qué  estamos

            dispuestos a seguir con Alejandro hasta que el último


            de  nosotros  caiga,  aunque  sabemos  que  jamás  nos

            perdonará. No sé si algún día lo llegaréis a entender.

            Da  igual.  Os  haremos  formar  en  nuestras  filas  para


            rellenar los huecos, pero tened por seguro que cuando

            llegue la batalla no estaréis en posición de enfrentaron


            con el enemigo para que os mate. Ése es un privilegio

            nuestro, el único que nos ha dejado Alejandro: morir

            por él.



                  ȃl nos ha quitado nuestro nombre, pero nosotros

            nos  hemos  dado  uno.  Somos  los  Agriopaides,  los

            Chicos Salvajes de Alejandro. Ganaos nuestro respeto,


            y al menos os dejaremos estar aquí. Ahora, largo.


                  De pronto estaban fuera, sin saber muy bien cómo

            habían salido. Frente a ellos había una tienda con los

            faldones  abiertos.  En  la  puerta  había  un  soldado,



                                                              358
   353   354   355   356   357   358   359   360   361   362   363