Page 352 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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y de paso someter a las tribus nómadas que hostigaban
a los colonos griegos del norte del Ponto. Fue una
campaña tan dura como en los tiempos de Bactria y
Sogdiana. Puesto que el enemigo era traicionero y
rápido como el rayo y no combatía de forma
convencional, Alejandro nos reorganizó de forma más
flexible. Los batallones de hoplitas constaban de tres
compañías en vez de seis y combatían con lanzas en
lugar de con sarisas. Nosotros formábamos el primero,
con las compañías Lobo, Hécate y Argos. Éramos los
mejores y combatíamos en el lugar de honor, en el ala
derecha junto a la caballería del rey.
Nosotros, volvió a pensar Demetrio. ¿Hasta tal
punto se había convertido aquella mujer en la voz del
hombre paralítico que compartía sus pensamientos y
recuerdos?
—Ocurrió en el mes de apeleo, a finales del otoño,
cuando los caminos eran puros barrizales — prosiguió
ella—. Estábamos a las orillas del lago Meotis. Después
de sufrir como perros durante meses, teníamos a los
enemigos en lo alto de una colina. Allí estaban todos
los que se habían aliado contra nosotros, lindos,
ixomates, saurómatas, getas, sacasenos y no sé cuántos
más, por primera vez reunidos en el mismo sitio. La
ropa no se nos secaba desde hacía un mes, teníamos las
tiendas empapadas, los pies podridos de llagas y
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