Page 533 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 533
le odió. Era un intruso en su familia y, desde que se
había casado con Cleopatra, ésta no parecía tener ojos
más que para él. Luego, cuando nació Berenice, Neo
había perdonado un poco al general macedonio: en vez
de un hijo que podría convertirse en futuro rival, había
engendrado a una niña. Además Cadmia estaba tan
encantada con la llegada del nuevo bebé que durante
un tiempo había dejado de pegarse a Neo a todas
horas.Y él mismo tenía que reconocer que le había
cogido cariño a Berenice, aunque jamás se le habría
ocurrido decir de ella que era «una ricura», como hacía
Cadmia.
Con todo, Neo había seguido sintiendo celos de su
padrastro. Era alto, mucho más de lo que él llegaría a
ser de mayor, de eso estaba convencido; se notaba que
no tenía miedo de nada ni de nadie, montaba a caballo
como un centauro y era capaz de colgarse de un solo
brazo a los tres niños a la vez. Seguro que a Pérdicas no
podía asustarle alguien tan malvado y ruin como Ego.
Por eso Neo quería parecerse a él, pero sabía que jamás
lo conseguiría.
El impulso que le había movido a abrazar tan fuerte
a su padrastro le había sorprendido a él mismo.
Seguramente era porque se había levantado de la cama
con un mal presentimiento; Neo no recordaba su
último sueño, pero estaba seguro de que alguien moría
533

