Page 531 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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—Es  un  hombre  ambicioso...  —dijo  Pérdicas,  a

            quien no se le había ocurrido aquel enfoque. Miró a los


            ojos  a  Cleopatra;  podría  estar  inventando  ese

            argumento para contentarle, pero parecía sincera.


                  —Quizá incluso más ambicioso que tú.


                  Pérdicas meneó la cabeza. Se negaba a admitir que


            Crátero le superara incluso en eso.


                  —Da igual, Cleopatra. Cuando llegue el momento

            de  la  batalla,  Alejandro  cargará  con  el  Ágema  y  yo

            tendré  que  seguirle  con  el  resto  de  los  Compañeros.


            Crátero tendrá prácticamente el control del resto del

            ejército y podrá actuar por su cuenta. Yo sólo cabalgaré


            el segundo.


                  —¿Sabes? Tengo un presentimiento. —Cleopatra le

            puso las manos en los brazos, por encima de los codos,


            y se acercó más a él. Tampoco mucho más; no habría

            sido  decorosa  mayor  intimidad  a  la  luz  del  día  y

            delante  de  tanta  gente—.  Sé  que,  cuando  llegue  el


            momento, harás algo que celebrarán las crónicas y los

            poetas. Serás tú quien se lleve la gloria de la batalla, y

            yo me sentiré orgullosa de ti.


                  No hubo tiempo para mucho más. Cuando los niños


            se  despidieron  de  él,  Berenice  estaba  llorando

            desconsolada. Pérdicas la cogió en brazos y le preguntó


            qué le pasaba.




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