Page 179 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
—Si son nocturnos, es como si fuera de día, y da lo
mismo —murmuró Ender.
—Si se alimentan en el crepúsculo, esto es el alba —
dijo Cincinnatus—. Y estamos fregados.
—Aún no veo a ninguno —observó Carlotta.
—Todos recibimos los mismos datos del instrumental
—afirmó Cincinnatus—. Hablemos solo cuando haya
algo importante que decir. Vale también para ti, don
Gigante.
—Huelo la sangre... —dijo el Gigante.
—De un inglés —concluyeron los niños, evocando el
viejo cuento de Jack y las habichuelas.
Se hallaban en un corredor que recorría el perímetro
del arca. Eso significaba que volvería sobre sí mismo.
—¿Necesitamos un túnel que nos lleve al centro del
arca? —le preguntó Cincinnatus a Carlotta.
—Aquí no habrá ninguno —respondió ella—. El
cilindro del ecotat está dentro de esta sección. ¿Lo sientes
girar?
—Solo una leve vibración —observó Ender—.
Sospecho que la rotación no tiene fricción en el perímetro.
—Colchón de aire —dijo Cincinnatus.
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