Page 183 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 —Supongo  que  no  pueden  mover  las  palancas  —

          aventuró Cincinnatus.


                 —No tienen inteligencia suficiente para entenderlas


          —aclaró Ender—. Pero sí tienen la fuerza y la destreza.


                 Cincinnatus miró el pasaje ascendente. A diferencia

          del tubo perimétrico, este corredor tenía asideros y tubos


          que  se  podían  usar  como  escalerilla.  Tenía  sentido:

          cuando la nave aceleraba o desaceleraba, los fórmicos los

          necesitarían porque sería como subir cuesta arriba.



                 Ahora, en cero gramos, Cincinnatus volvió a adoptar

          una orientación lateral y se introdujo en el tubo. Carlotta

          lo siguió, y Ender volvió a entrar cabeza abajo.


                 Pasaron  por  varios  recintos  similares  a  aquel  por


          donde  habían  entrado,  pero  luego  encontraron  otra

          puerta cerrada y al otro lado el tubo comenzaba muy por

          encima del que acababan de dejar.


                 —Para compensar —murmuró Carlotta—. Para que


          nada pueda caer a lo largo de toda la nave.


                 —¿Qué longitud tiene? —preguntó Ender.


                 Nadie se molestó en responderle. Todos sabían que la


          nave  fórmica  tenía  mil  doscientos  metros  de  longitud

          desde el punto en que los tubos entraban en la roca hasta

          los orificios de las toberas en la popa. El cuarto delantero


          de  cada  tubo  estaba  separado  del  casco,  que  tenía  una


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